martes, 17 de marzo de 2026

La despedida…

 

a Emilis González Ordoñez, por algo que me contó.

Superado el estupor inicial, se levantó de la silla y caminó hacia la puerta del bar. Ciertamente, por ser domingo y por encontrarse a aquellas horas; nadie en el vecindario podría haberse enterado. Era muy improbable que alguien hubiese escuchado el altercado.

Como la mayoría de nosotros en un momento de crisis, buscó un culpable:

-¡Es que no debiste decírmelo! ¡Me metiste ése cuento en la sangre!

Apoyó la frente en el cristal de la puerta y lloró. Bruscamente, se volteó:

-¡Es que no debiste contármelo! ¡Me metiste ése cuento en las venas!

Volvió a apoyarse en el cristal de la puerta, y volvió a llorar. Giró:

-Saber que aquella mujer lo había hecho me dio la idea, me llenó de valor. No debiste contármelo…

Pero no era el momento de los reproches:

-Bueno, no queda más por hacer. Ya no queda más, tengo que irme…

Y Carmencita salió calle arriba de “La despedida” después de resolver dieciséis años de aburrimiento matrimonial.

Atrás quedó su marido tendido en medio del bar con un tiro en la frente…

CALIXTO GUTIÉRREZ AGUILAR

 

 

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